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Un reto al que nos enfrentamos es a cambiar lo que hasta ahora ha sido la forma de generar y usar la energía. Durante los dos últimos siglos el crecimiento económico se ha centrado en los combustibles fósiles y en la quema de carbono. En la actualidad se están produciendo cambios, los cuales tienen su origen en la inestabilidad geopolítica y la crisis climática, lo que ha puesto en marcha una transición. Lo cual será una auténtica revolución industrial completa. Por lo que la energía del futuro no solo cambiará en la forma que se genera, sino también en la forma que se transporta y consume.
Olvida los combustibles fósiles: así son las energías del futuro
Se espera que en el futuro hayan quedado atrás el uso del gas natural, el petróleo y el carbón, dejando de ser el motor principal de la economía, relegados a usos específicos o incluso en algunos casos llegando a desaparecer. Definiendo el futuro en tres conceptos, digitalización, descarbonización y electrificación.

Convirtiendo a la electricidad en la principal fuente de energía. La cual tendrá su cabida tanto en los transportes como en el uso doméstico a través de las calefacciones. Aunque la gran diferencia la encontraremos en la inteligencia de la red. Pasando a tener un sistema descentralizado, más allá de las centrales donde se quema combustible y pasando al uso de redes inteligentes (Smart Grids), las cuales, a través de sus algoritmos y la inteligencia artificial, serán capaces de gestionar la demanda en tiempo real, equilibrando la carga en cada milisegundo y prediciendo los picos de consumo, haciendo un mejor uso de los recursos y sin desperdiciarlos.
Las fuentes de energía del futuro más limpias
Una producción sujeta a la no emisión de gases efectos invernadero, como viene siendo hasta ahora. En las que las otras fuentes de generación renovables como la energía eólica y la fotovoltaica ya comienzan a tener presencia en este campo, aunque se espera que en el futuro estas sean más avanzadas. Además de estas tenemos otras alternativas como las siguientes.
- Hidrógeno verde, llamado también “el combustible del futuro”, clave en el proceso de descarbonización en sectores como la industria pesada, la aviación o el transporte marítimo. Esta se produce mediante la electrólisis usando el agua, separando el hidrógeno del oxígeno sin producir CO2.
- Energía eólica Marítima flotante, aunque ahora se limitan a aerogeneradores situados en aguas poco profundas, la incorporación de plataformas flotantes nos dará acceso a vientos más fuertes y constantes en alta mar.
- Fusión nuclear, en la que se pretende replicar el proceso del sol, uniendo átomos liberando cantidades masivas de energía limpia y segura. Aunque aún está en fase experimental, esto podría proporcionar energía ilimitada.
¿Viviremos en un futuro 100% renovable?
Una pregunta que tiene divididos a economistas y expertos, y en la que caben muchas respuestas. Ya que, aunque es posible, debemos superar algunos obstáculos como la intermitencia, porque no siempre tenemos la suficiente energía cuando la necesitamos porque el viento y sol no emiten energía de forma constante e igual.
La clave para conseguirlo no es solo generar la energía 100% renovable, sino el almacenamiento masivo. En las que se precisan baterías de nueva generación y sistemas de almacenamiento de larga duración. Así como mantener la estabilidad, con conexiones internacionales para mantener la inercia de una red totalmente alimentada con energía renovable. Aunque la pregunta que debemos plantearnos a partir de esta premisa, no es si llegaremos a un futuro 100% limpio, sino cuando llegaremos.
Tu papel en el futuro de la energía: de consumidor a "prosumidor”
El cambio que debe producirse más allá del tecnológico es el cambio en la sociedad. Durante todo este tiempo el consumidor ha sido pasivo. De este nuevo modelo nace una nueva figura, el prosumidor que es, al mismo tiempo, productor y consumidor de energía.
Produciendo la energía para el consumo propio y la venta de excedentes no solo a la red eléctrica, también a tus vecinos. Realizando la gestión de la demanda a través de electrodomésticos inteligentes, cuyo uso será en las horas en las que la energía es más barata. E incluso usando el coche eléctrico como baterías, revirtiendo esta al hogar si fuera necesario. En la que cada uno de nosotros será una parte activa de la solución.