¿Cuál es el consumo de una manta eléctrica?

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El coste de la electricidad es algo que preocupa mucho a los usuarios, con la llegada del invierno en muchos hogares el consumo de energía se dispara y tienen que buscar alternativas para mantenerse calientes. Por eso es bueno saber cuál es la energía que consume una manta eléctrica.

El alto coste tanto de la energía eléctrica como del gas hacen que sistemas de calefacción como estufas y radiadores sean reemplazados por otras alternativas como la manta eléctrica, una solución que ha surgido para ayudarnos con el ahorro doméstico.

A continuación, analizamos el gasto energético, para así poder comprobar si es tan económico y una solución eficiente si lo comparamos con otros métodos de calefacción.

¿La manta eléctrica consume mucho o es un mito?

A diferencia de otros sistemas de calefacción, como calefactores o radiadores que intentan calentar una estancia y todo su volumen de aire. La manta eléctrica tiene un consumo inferior ya que aplica el calor sobre nuestro cuerpo y mantiene este atrapado bajo la ropa cuando la usamos por ejemplo, para calentar la cama. Por lo que el mito queda desmentido siendo unos de los métodos de calefacción más económicos que existen.

Cuánto consume una manta eléctrica por hora

No todas consumen lo mismo porque todo depende tanto del tamaño como de la potencia de la misma, para determinar el gasto de una manta eléctrica, debemos fijarnos principalmente en la potencia.

La lana es un tejido sumamente térmico que ayuda a conservar el calor.
La lana es un tejido sumamente térmico que ayuda a conservar el calor. | Unsplash

Mientras un calefactor de aire o un radiador de aceite, el consumo se sitúa entre los 1000w y 2500w. Los consumos de una manta eléctrica nada tiene que ver con estos y son considerablemente inferiores, situando estos entre los 60W y los 100w si se trata de mantas individuales. Mientras que si hablamos de mantas dobles, estos se sitúan entre los 100w y los 150w.

Para calcular el gasto aproximado debemos usar una sencilla fórmula, para hacer la estimación del consumo de una manta eléctrica de 100w a máxima potencia durante 8 horas, realizaremos la siguiente operación.

Consumo = Potencia (kW) x Tiempo (h)

0,1 kW x 8 h = 0,8 kW

Para conocer el gasto exacto debemos multiplicar el resultado por el precio de la electricidad. Si nuestra tarifa tiene horario discriminado, el coste dependerá de las horas a las que hagamos uso de esta. Siendo más barata en los periodos valle y más caro en las horas punta. Si tenemos una tarifa fija, debemos comprobar el precio contratado con nuestra comercializadora.

¿Manta eléctrica o radiador? ¿Qué gasta más?

Como ya hemos comentado anteriormente, es el radiador el que tiene un consumo mayor sin lugar a dudas. Puesto que un radiador eléctrico estándar puede llegar a consumir entre 15 y 20 veces más que una manta eléctrica. Lo podemos comprobar comparando los números, mientras que una manta eléctrica tiene un consumo entre los 60W y los 100W. El radiador consume entre 1500w y 2000w. Esto se debe a la forma de calentar y el área en la que se aplica el calor.

Consejos para no pasar frío y ahorrar al máximo

Para sacar el máximo partido al uso de las mantas eléctricas no vale solo con encenderlas y ponerlas encima, o en la cama para calentar las sábanas antes de irnos a dormir. También podemos llevar a cabo una serie de acciones para optimizar al máximo su uso.

Una de las de mayor eficiencia es la del efecto sándwich, el cual consiste en colocar un edredón o nórdico sobre la manta eléctrica y sobre nosotros. Esto creará una burbuja térmica, actuando como aislante, de manera que el calor no se escapará, aumentando la eficiencia.

Aunque el mayor ahorro de las mantas eléctricas lo encontramos en el termostato inverso, usando el calor para calentar a la persona y no la casa. Lo haremos situando el termostato de la calefacción entre los 16 y 17 grados. Será la manta eléctrica la que suplirá el calor en la cama. Por cada grado que bajamos la calefacción ahorramos un 7% en la factura.

Otra forma de ahorro, aunque no nos lo parezca, es usar pijamas más ligeros y finos, esto contribuye a que el calor llegue antes a nuestro cuerpo, a diferencia de lo que sucede con los pijamas de franela que nos aíslan del calor.

Para que dure más el calor, asegúrate que está completamente estirada y sin pliegues abarcando una mayor superficie. Así como es conveniente encenderla a máxima potencia para calentar rápido y baja la temperatura para mantener el calor.

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