Si bien la intensidad puede entender de varios significados, en lo que concierne a su aplicación en el mundo de la física, se trata de aquella potencia transferida por una unidad de área, siendo el área el plano perpendicular en la dirección de propagación de la energía.

Enclavada en el Sistema Internacional de Unidades, la intensidad se conforma de unidades de vatios por metro cuadrado y se expresa a través de ondas, si bien puede ser aplicada en diferentes circunstancias que incluyan una transferencia de energía concreta.

A la hora de medir la intensidad, se tiene en cuenta la densidad de la energía (energía por cada unidad de volumen) en un punto del espacio y después se multiplica por la velocidad que corresponde a la energía en movimiento.

Entre los ejemplos de intensidad encontramos la intensidad de corriente, la de caudal, la de campo magnético o la de calor, entre otros tipos diferentes.