La potencia aparente, aplicada a un circuito eléctrico de corriente alterna, es aquella suma de la energía que transforma dicho circuito en forma de calor y la energía utilizada para formar campos eléctricos y magnéticos a través de todos sus componentes.

Sin embargo, esta potencia no es la que se consume realmente (de ahí el concepto potencia aparente), ya que además de compensar la parte que conlleva la energía consumida por los elementos resistivos, también debe satisfacer la porción de energía que almacenan los condensadores y las bobinas.

La potencia aparente se representa con la letra S y es la suma de potencia en kilovátios que disipan los equipos en calor más la potencia de kilovar, presente en sistemas de transformadores y equipos electrónicos como ordenadores, frigoríficos, aparatos de aire acondicionado, etc.