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El coche eléctrico puede convertirse en una alternativa eficiente y limpia a los vehículos de combustión, cuyo índice de contaminación es mayor. Son muchos los usuarios que no se deciden a dar el paso y cambiar. Una de las dudas se centran habitualmente en si realmente merece la pena el uso de este tipo de vehículos. A continuación, trataremos de darle respuesta a esa pregunta que tantos consumidores se hacen, si es una buena idea comprar uno de estos coches.
Analizamos los números: ¿Merece la pena comprar un coche eléctrico por el precio?
Una de las grandes barreras con las que se encuentran los usuarios habitualmente, es el precio de venta al público (PVP). Con respecto a un vehículo similar de combustión, el eléctrico representa una inversión superior que está entre el 15 y el 25 por ciento más.
Fijarse solo en el precio de venta es uno de los errores más comunes que comentemos, ya que para analizar si realmente nos es rentable lo suyo es mirar el coste total de propiedad (TCO). Donde también entra en juego la depreciación y la eficiencia.
Para aquellos que apuestan por la sostenibilidad, pero que no se atreven con el eléctrico, existen alternativas. Aunque para tomar la decisión adecuada, debemos entender las diferencias entre coche híbrido o eléctrico y si encajan en sus necesidades. Para desplazamientos urbanos y si tenemos garaje, el eléctrico puede ser la solución. Mientras que si viajas sin planificar la mejor solución quizá sea un coche híbrido.
Mantenimiento y "combustible": donde sí vale la pena un coche eléctrico.
En lo que se refiere al precio de compra, es obvio que el coche eléctrico tiene perdida la batalla, por lo que hay que analizar otros aspectos, que tienen su incidencia en el día a día, como son el precio del repostaje, así como el mantenimiento.
En lo que respecta al combustible, o lo que pagamos por la energía, es el coche eléctrico donde destaca. Analizando el consumo de un coche de combustión y un eléctrico llegamos a la conclusión de que mientras que para un recorrido de 100 km un vehículo de combustión tiene un gasto aproximado de entre 10 y 12 euros. En el caso del eléctrico este se reduce hasta los 1,5 y 3 euros. Aunque este coste depende del precio de la energía que hayamos contratado en nuestra tarifa de luz.
Otro de los aspectos a favor del eléctrico es la del mantenimiento, al carecer de partes móviles como un motor de combustión, su mantenimiento puede suponer hasta un 40% de ahorro. Aunque no podemos decir lo mismo de las averías, ya que algunos de sus componentes como las pantallas o las baterías tienen un precio muy elevado.
Ayudas y Plan MOVES: factores clave para decidir si vale la pena comprar un coche eléctrico.
Los incentivos para la compra de estos vehículos son una de las razones de peso para decantarse por estos vehículos. El Plan MOVES III ofrece ayudas directas de hasta 4.500 € por la compra de un turismo eléctrico, que ascienden a 7.000 € si achatarras un vehículo antiguo. A esto se le suma la deducción del 15% en el IRPF (con un tope) sobre la base de cotización de la compra. Siempre y cuando siga habiendo fondos para cubrir la demanda, ya que puede que estas subvenciones no lleguen como ha pasado con las ayudas a la instalación de paneles solares, donde miles de familias se han quedado sin subvención por falta de fondos.
Otro de los factores que influyen en la decisión son las infraestructuras de carga, que por el momento son insuficientes y nos obligan a planificar con tiempo nuestros desplazamientos. Teniendo siempre en cuenta el tiempo de carga, así como la autonomía de nuestros vehículos y los factores que influyen directamente en su eficacia.
¿A partir de cuántos kilómetros compensa el cambio?
Si tenemos en cuenta el ahorro en combustible, el mantenimiento, las ventajas fiscales actuales y el aparcamiento. Puede ser una buena alternativa. El coche eléctrico es una buena solución para aquellos usuarios que hacen más de 1500 kilómetros anuales en circuito urbano principalmente. Ya se benefician del acceso sin restricciones a las zonas céntricas de las ciudades. Y sobre todo si tenemos la opción de tener un punto de carga tanto en casa como en el trabajo.