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Cómo optimizar la potencia contratada
Son muchos los gastos a los que tenemos que hacer frente mes tras mes, y uno de ellos es la factura de la luz. Con los precios al alza alcanzados por la electricidad, una de las formas más habituales de intentar reducir su importe es minimizar el consumo. Con la compra de electrodomésticos de bajo consumo, limitando el uso del aire acondicionado o apagando las luces. Aunque esto no siempre se ve reflejado al final, uno de los culpables de lo que gastamos es el término de potencia. Por lo que es importante que este, vaya acorde con nuestras necesidades. Aunque antes de proceder a su cambio, es imprescindible entender todo sobre la potencia eléctrica.
En palabras sencillas, la potencia contratada es la máxima energía que vamos a recibir en nuestra instalación eléctrica. La cantidad exacta de kilovatios (KW) que podemos consumir al mismo tiempo, sin que nos salte el interruptor de Control de Potencia (IPC) conocido coloquialmente como automático. En los nuevos contadores inteligentes, este se encuentra integrado y de forma temporal suspende el suministro si excedemos el límite, lo que nos obliga a bajarlo y subirlo de forma manual. Si hemos contratado potencia de más, estaremos generando un gasto innecesario cada vez más, mientras que si nos quedamos cortos, sufriremos cortes de corriente constantes y molestos.
Revisa tus facturas
Para comprobar si tenemos contratada la potencia adecuada, comenzaremos por comprobar la factura de la luz. En esta encontramos el apartado correspondiente al importe fijo o término de potencia. Por lo que es recomendable tener a mano las facturas de los últimos 12 meses. Este concepto se factura multiplicando los KW contratados por los días del periodo de facturación y por el precio del KWH fijado en nuestro contrato. Y el importe es independiente del consumo realizado.
Un importe que puede sorprendernos por su importe, el cual puede ser muy alto. Algo que sucede a menudo en viviendas de bajo consumo o en segundas residencias. Por lo que verificar los KW contratados en los diferentes horarios es importante si queremos reducir el importe de las facturas. Lo que nos pone en perspectiva a la hora de analizar otras opciones, consultando diferentes tarifas de luz, con lo que podremos saber si nuestra comercializadora nos está cobrando de más de forma excesiva por este concepto fijo y si el cambio de compañía va a tener un impacto inmediato en la factura.
Consulta tu potencia máxima demandada
Saber cuantos KW tenemos contratados es solo una parte del proceso, en el que también debemos conocer cuál es la potencia máxima que necesitamos. Algo que podemos hacer de forma sencilla a través de los contadores inteligentes, por lo que ya no tendremos que hacer la suma de potencias de los electrodomésticos de nuestro hogar.
El acceso a estos datos debemos hacerlo a través de la plataforma web oficial de la empresa distribuidora (empresas como e-distribución, i-DE o UFD, que no siempre coinciden con tu comercializadora). Una vez tenemos acceso al área de cliente, podemos consultar la curva de carga y el histórico de picos de potencia demandada. De manera que, revisando los 12 meses, podemos saber cuál ha sido el mayor pico de demanda. A partir de este dato podemos determinar si debemos reducir o contratar más potencia. Si encuentras problemas para la interpretación de los datos, siempre puedes consultar guías acerca de cómo saber cuál es tu potencia contratada correcta.
Evalúa tus hábitos de consumo
Un dato que va ligado al uso que hacemos de la energía, en el que el número de electrodomésticos no influye tanto en el cálculo total de energía que consumen al usarlos al mismo tiempo. De esta forma provocamos un pico de potencia elevado al encender al mismo tiempo los electrodomésticos más potentes de la casa, como el aire acondicionado, la lavadora o el horno.
Para monitorizar el gasto de estos, contamos con la ayuda de la domótica avanzada. Con la integración de enchufes inteligentes con medidores de consumo acoplados al cuadro eléctrico central o enchufes monitorizados. Lo que nos permite realizar una auditoría de consumo en tiempo real. La automatización de estos ecosistemas, nos permite programar rutinas con las que evitamos la superposición del uso de los electrodomésticos que más gasto generan. Haciendo una redistribución inteligente y totalmente automática del consumo. Lo cual es la clave para la reducción de la potencia contratada sin sacrificar el confort.
En qué casos merece la pena modificar la potencia contratada
Con todo el análisis completado, tenemos los datos necesarios para determinar si es el momento o no de realizar cambios en la potencia. Ya que el trámite no es gratuito y tendremos que abonar a la comercializadora por el concepto de derechos de enganche unos 11 euros, si decidimos reducir la potencia. Una cifra que puede ser bastante más elevada si lo que necesitamos es ampliar el término de potencia, importe que varía según la cantidad que necesitemos y la comercializadora.
Por lo cual es importante evaluar la situación antes de proceder, si lo que tenemos que reducir es una cantidad ínfima que no va a suponer mucho ahorro, no es aconsejable realizar el trámite. En el caso de que la potencia contratada esté muy por encima de lo que realmente necesitamos, sí merecerá la pena reducir la potencia. Además, es importante no olvidar que tenemos la opción de contratar dos potencias distintas en función del tramo horario. Algo muy interesante, por ejemplo, a la hora de cargar el coche eléctrico aprovechando el horario nocturno. Por lo que es importante hacer siempre una gestión inteligente de la energía, lo cual proporciona un ahorro constante cada mes.
En conclusión, dedicar tiempo a auditar y ajustar nuestra potencia contratada es una inversión de tiempo que se traduce en un beneficio financiero directo. No se trata solo de recortar, sino de adaptar la energía a nuestra realidad vital, asegurando que pagamos exclusivamente por lo que necesitamos sin renunciar a la comodidad de nuestro hogar. Recuerda que cada euro ahorrado en estos costes fijos es un recurso que podemos destinar a otras necesidades o inversiones, mejorando así nuestra calidad de vida de manera progresiva y sostenida.