En 1876, el inventor francés Charles Tellier trajo al mundo el primer frigorífico, facilitando a miles de familias la posibilidad de congelar los alimentos en casa sin necesidad de acudir a los llamados “neveros” que suministraban hielo desde las montañas o pozos de nieve.

Este sería el primer boceto del electrodoméstico, aparato que permite resolver cualquier tarea doméstica gracias a un suministro de energía eléctrica. Un invento único cuya eclosión a mediados del siglo XX no ha cesado en reinventarse a través de nuevas mejoras e innovaciones tecnológicas.

En cualquier caso, se mantiene la distribución de los electrodomésticos en dos “líneas” generales:

  • Línea Marrón: Engloba a todos aquellos electrodomésticos relacionados con el audio y vídeo y es uno de los más prometedores, ya que va ligado al factor tecnológico cuyo crecimiento es voraz año tras año. Entre estos electrodomésticos, encontramos equipos de videojuegos, televisores u ordenadores.
  • Línea Blanca: Este grupo engloba todos aquellos electrodomésticos relacionados con la cocina y la limpieza del hogar o negocio. En concreto, podríamos dividirlo a su vez en otros tres subgrupos de electrodomésticos:
    • Mantenimiento doméstico: la plancha o la aspiradora son dos de los más recurrentes.
    • Preparación de alimentos: cafetera, freidora, robots de cocina, batidora, etc.
    • Belleza e higiene: depiladora, alisadores de pelo, secador de pelo o cepillo eléctrico, entre otros muchos.