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Para no pagar demasiado en la factura de la luz, entender sus conceptos básicos es esencial, aunque la mayoría de las veces nos enfrentamos a un gran desafío. Uno de los datos que pasan habitualmente desapercibidos es la potencia contratada. En los recibos, los conceptos por los que pagamos aparecen desglosados en dos grandes bloques, por un lado, el término de energía, lo que pagamos por kilovatio hora y el término de potencia, un precio fijo.
El precio de la potencia contratada es la cuota fija que pagamos mensualmente a la comercializadora por el simple hecho de poder encender un determinado número de electrodomésticos conectados al mismo tiempo sin que salten los plomos. Saber si la potencia que tenemos contratada es la correcta es el primer paso para evitar pagar de más de forma innecesaria.
¿Qué es el coste por kW de potencia contratada?
El coste por kW de potencia contratada representa el valor económico exacto asignado a cada kilovatio (kW) que podemos usar en nuestro negocio y hogar. Este concepto se abona de manera invariable y mensualmente, independientemente de la cantidad de electricidad durante el periodo de facturación. Su propósito principal es financiar al sistema para garantizar que la red eléctrica sea capaz de suministrar la demanda máxima de energía que necesite en cualquier momento.
Al tratarse de un coste fijo, su cálculo es muy sencillo, cuanta mayor sea la potencia (por ejemplo, tener 5,75 kW frente a los tradicionales 3,45 kW), mayor será este término en tu recibo final. Si en tu hogar dispones de muchos aparatos de alto rendimiento, como aires acondicionados, radiadores eléctricos, vitrocerámica o un cargador de coche eléctrico, necesitarás un mayor número de kW para que puedan funcionar simultáneamente. Por el contrario, con pocos dispositivos requerirá menos kW, lo que se traducirá en un coste fijo mensual significativamente más bajo.
¿Cómo se calcula el precio de la potencia contratada?
Para realizar el cálculo de la potencia contratada debemos recurrir a una operación matemática sencilla, siempre que tengas a mano tu última factura de la luz. La fórmula básica y universal consiste en multiplicar tres factores clave: los kilovatios (kW) de potencia que tienes contratados, el precio diario del kW establecido en las condiciones de tu contrato y el número de días que abarca tu periodo de facturación actual.
Si tienes contratados 4,6 kW de potencia en tu casa y el precio que te ofrece tu comercializadora es de 0,10 € por kW al día. En un mes de 30 días, el cálculo es el siguiente:
4,6 kW x 0,10 €/kW/día x 30 días
El resultado de esta multiplicación será 13,80 €, lo que representa la cantidad exacta que abonarás ese mes exclusivamente por el concepto de tener acceso a la potencia.
Precio de la potencia contratada en el mercado libre vs regulado
El coste de este término fijo difiere de forma notable dependiendo del tipo de mercado en el que tengas contratado tu suministro eléctrico. En el mercado regulado (conocido como tarifa PVPC), el precio de la potencia está determinado por el Gobierno y publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Además, este mercado distingue por defecto dos tramos horarios diferentes para la potencia: el tramo punta (que es más caro y corresponde al horario diurno) y el tramo valle (mucho más económico, aplicado durante las noches, los fines de semana y festivos). Esta separación permite a los usuarios contratar, si lo desean, diferentes niveles de kW para cada uno de los tramos.
En el mercado libre, las empresas comercializadoras fijan el precio de cada kW. Algunas compañías deciden mantener la misma estructura de tramos punta y valle del mercado regulado, mientras que otras optan por ofrecer un único precio fijo para la potencia. Esto es aplicable sin importar si tienes contratada una tarifa de consumo a precio fijo tradicional o una tarifa variable de luz.
¿El precio de la potencia contratada varía con el tiempo?
Puede experimentar variaciones por distintos motivos regulatorios o comerciales. En primer lugar, los costes regulados del propio sistema eléctrico español, conocidos como peajes de acceso y cargos, componen una buena parte del precio final del kW. Estos componentes pueden ser modificados anualmente por decisión del Gobierno.
Reducir tu potencia es una de las vías más rápidas, directas y eficaces para pagar menos todos y cada uno de los meses. Si tienes dudas sobre si dar este paso o no, resulta muy útil analizar detenidamente si merece la pena bajar la potencia eléctrica contratada.